María Zambrano (1904-1991). De la razón cívica a la razón poética | Eloy Santos
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Eloy Santos   
 
María Zambrano (1904-1991). De la razón cívica a la razón poética | Eloy Santos
La Residencia de Estudiantes, centro emblemático del florecimiento cultural español de la primera mitad del siglo XX, acoge significativamente esta exposición sobre la filósofa malagueña María Zambrano, en la que pueden recorrerse las distintas etapas de su trayectoria humana e intelectual. A lo largo de 2004 se han multiplicado las actividades culturales que conmemoran el centenario de su nacimiento, tanto en España como en otros países. Con este apretado programa de exposiciones, seminarios, reediciones y traducciones de sus obras culmina el proceso de recuperación y consolidación de la figura de María Zambrano en el panorama de la cultura contemporánea europea, que ha sido lento pero cada vez más firme durante los últimos decenios.

Precozmente atraída por la filosofía y la especulación metafísica, y discípula declarada de José Ortega y Gasset, María Zambrano no desdeñó la participación directa en la realidad política y cultural de su tiempo. Su compromiso activo con los movimientos liberales y humanistas de renovación nacional en los años de la República, y su defensa de la misma durante la Guerra Civil, la condenaron a la última de las diásporas históricas españolas: el exilio republicano. Morelia (México), La Habana, Puerto Rico, Roma, La Pièce (France), Ginebra, son algunas de las etapas de este largo viaje, que sólo terminaría en 1984 con su regreso a Madrid. María Zambrano fue componiendo sus obras más significativas a lo largo de estos más de 45 años de destierro, en distintas ciudades, un legado generoso, lúcido, visionario, que día a día ha ido agrandando su significación y repercusiones.
María Zambrano (1904-1991). De la razón cívica a la razón poética | Eloy Santos
G. Toledo, Retrato de María Zambrano, 1935
Desde los primeros días de este exilio, en los inicios de la larga noche de la Segunda Guerra Mundial, María Zambrano dedica todos sus esfuerzos intelectuales a la comprensión de la enfermedad secreta del logos sobre el que se funda la filosofía europea, esa Razón establecida por Parménides que ha ido dando lugar a los sucesivos grandes sistemas filosóficos europeos. Con penetración y clarividencia revisita las encrucijadas que afrontaron los grandes filósofos griegos y desvela las zonas de la realidad que las posiciones metafísicas de éstos condenaban a la sombra. Así, ella misma va modificando el instrumento de su propio pensamiento, afinándolo con las resonancias que vienen de la experiencia de la vida común de todos los hombres y todas las épocas, hasta alcanzar una mirada más profunda sobre la realidad: la razón poética. Éste es posiblemente el más fecundo hallazgo de su filosofía. Y cualquiera de sus lectores sabe que esta razón poética no se trata de un mero concepto teórico, sino la misma entraña de la vida y de la prosa de María Zambrano. Su escritura es el mejor ejemplo de cómo el rigor, la hondura, el método y la exactitud pueden conciliarse, hasta formar un solo cuerpo expresivo, con la intuición, el vértigo, el pasmo lírico, la verdad íntima. De este acuerdo profundo entre lo poético y lo filosófico depende la salvación del mundo: “...el nuevo saber fecundo sólo lo será si brota de unas entrañas enamoradas. Y sólo así traerá apaciguamiento y afán, satisfacción, comunicación efectiva de una verdad que nos haga de nuevo comunes, participantes, iguales y hermanos. Sólo así el mundo será de nuevo habitable.” Eloy Santos
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